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EL VACÍO INEXORABLE (Una reflexión sobre el Silencio, la Oscuridad y el Vacío)


Hay una metáfora que me gusta usar: El Silencio es la ausencia de Sonido al igual que la Oscuridad es la ausencia de Luz. Así que un pequeño sonido puede romper el Silencio absoluto y una pequeña chispa de Luz puede rasgar la Oscuridad más profunda.


Coloquialmente nos referimos a la ausencia de Sonido y de Luz en el Espacio Exterior como Vacío, equiparando el Vacío a la ‘Nada’, lo cual es un error. De hecho, el Vacío está lleno de cosas.

Pongamos por ejemplo al Silencio: El Silencio es claramente la ausencia de sonido. Ya que el Sonido se transmite por el aire, en los lugares en los que no hay aire (digamos en el Espacio, que está aparentemente Vacío) no hay Sonido y, lógicamente, solo hay Silencio.


Al igual que en el caso del Silencio y el Sonido, la Oscuridad es la ausencia de Luz. En la mayor parte del Espacio, ese mismo lugar carente de aire y de Sonido, también hay Oscuridad. La razón detrás de la Oscuridad es la misma que explica la existencia del Silencio: El Vacío. El Espacio está Vacío y es la ausencia de partículas que reflejen la Luz lo que hace que el Espacio Exterior sea oscuro.


De acuerdo a lo anterior, podemos decir que el Espacio infinito del Universo está dominado por el Silencio, la Oscuridad y el Vacío.


Sin embargo, hay excepciones.


Los científicos han reportado que, a pesar de la ausencia de partículas capaces de transmitir las ondas sonoras, se han logrado detectar sonidos en situaciones especiales. Cerca a los cúmulos de galaxias, la presencia de ciertos gases hace posible que se transmitan las vibraciones convirtiéndose en ondas sonoras, por lo que en el Silencioso Espacio pueden existir sonidos, aunque están por fuera del rango de la audición humana.


Por otro lado, aunque el Espacio es principalmente Oscuro, existen en él fuentes de Luz Ultra-Violeta e Infraroja que son detectables a través de instrumentos científicos, pese a que son invisibles para el ojo humano. Y, también están las Estrellas.


Las Estrellas son cuerpos astronómicos luminosos que brillan con luz propia, producto de las reacciones termonucleares en su interior que producen radiación electromagnética (como luz y otras partículas). Aunque la mayoría de las Estrellas no son visibles a simple vista, no sin la ayuda de telescopios, el vasto Espacio está colmado de ellas y su Luz, aunque no sea siempre visible para nosotros, rompe la profunda Oscuridad del Espacio.


¿Entonces, por qué el Espacio Exterior es Oscuro? Porque el Vacío Universo en realidad no está vacío. De hecho, el 85% de la materia del Universo que no es energía oscura, es hay algo llamado Materia Oscura, no emite ningún tipo de radiación electromagnética, como la Luz, y no interactúa con la radiación electromagnética de ninguna forma. Es absolutamente transparente en el espectro electromagnético. El Espacio aparentemente Vacío, en el que no hay partículas que transmitan el Sonido y la Luz, al final resulta estar lleno de materia invisible.


Hasta aquí podrías pensar que éste es un blog de Astronomía aficionada y no tiene nada que ver con el tema del blog. Pero te prometo que tiene todo que ver.


Tal como dicen los místicos, “como es arriba, es abajo”. El Silencio, la Oscuridad y el Vacío no solo existen en el Espacio exterior, podemos descubrirlos en nuestra vida si miramos con suficiente atención. Pero la mayor parte del tiempo estamos tan atrapados en lo aparente, en la aceleración del trabajo y en la inercia de la rutina, que simplemente no pensamos más allá de lo que es obvio. Tal vez percibimos la soledad y el agotamiento, la frustración y el resentimiento, la tristeza... Quizá vemos algunos síntomas y tratamos de eliminarlos para que no sean molestos, pero no nos preocupamos por buscar las causas subyacentes.


Esos Silencios que nos ahogan y oprimen, como si todo el aire de la habitación hubiera desaparecido, generalmente están cargados de muchas cosas: De recuerdos pesados y de emociones no digeridas, de tristezas y agravios, y de todas las cosas que no hemos dicho por miedo o por vergüenza. Y a veces están cargados de cosas que ni siquiera sabíamos conscientemente que pasaron, porque nuestra memoria puede fallar o alterarse en situaciones extremas. En esos casos, el Silencio cargado de recuerdos olvidados y de secretos desconocidos se convierte en una forma de Oscuridad que nos envuelve y nos impide avanzar hacia cualquier lugar. Como una persona privada de dos de sus sentidos más importantes (el oído y la vista) podemos tener la impresión que no hay nada alrededor, pero somos conscientes de que el espacio en el que estamos no está vacío. Aunque no vemos ni oímos, nuestros otros sentidos se agudizan tratando de compensar los que no funcionan, y es gracias a eso que percibimos inconscientemente que hay cosas que se mueven y se acercan a nosotros. El problema está en que no podemos identificarlas claramente, no sabemos qué son o si son peligrosas y, para el caso, tampoco podríamos ponernos a salvo porque, de nuevo, no sabemos qué son, en dónde están y hacia dónde deberíamos huir.


Una psicóloga me dijo una vez que las cosas más peligrosas para nosotros mismos son aquellas que permanecen en nuestro inconsciente. Lo más nocivo es aquello que está ahí, oculto en las sombras de nuestra consciencia y ni siquiera sabemos que existe. Es el caso de las situaciones que involucran episodios de amnesia disociativa por trauma, nuestra mente intenta protegernos del daño emocional que lo ocurrido nos traera y, como mecanismo de defensa inconsciente, compartimenta nuestros recuerdos del evento traumático de manera que nuestra memoria consciente no los registra ni los reconoce como una experiencia propia. Sin embargo, a nivel subconsciente los efectos del trauma siguen repercutiendo con toda su fuerza sin que nos demos cuenta.


El olvido no elimina el dolor ni las secuelas, porque el cuerpo recuerda sin importar cuanto intente la mente borrar lo sucedido. Es como poner en pausa el proceso de duelo, posponer la confrontación de la pérdida mientras llega el momento inevitable de tener que afrontar la realidad. Entre tanto, las secuelas siguen afectando nuestro comportamiento, nuestros pensamientos y nuestra salud. Muchas personas con amnesia disociativa experimentan pesadillas recurrentes, pensamientos invasivos y malestares físicos hasta que algo dispara los recuerdos reprimidos y la persona se ve obligada a confrontar aquello de lo que su mente intentó protegerla. Un torrente de imágenes y emociones se precipitan sobre la persona haciendo que una capa del Silencio y la Oscuridad se resquebraje bajo el peso de la verdad.


Entonces, el simple hecho de tomarnos el tiempo para analizar el origen de nuestro malestar es un paso adelante y un acto de responsabilidad con nosotros mismos. Reconocer que algo no va bien es el primer paso para encontrar el origen de un malestar que nos aqueja.


Este es un ejercicio de fortalecimiento y liberación de una persona que ha conocido el Silencio, la Oscuridad y el Vacío en una versión de microcósmos, en una manifestación individual y humana, pero igualmente potente y sobrecogedora en su expresión. Cuando enfrentamos una experiencia traumática y no hablamos de lo que ocurrió, cuando no vemos o no queremos ver lo que ocurre delante de nuestros ojos, cuando nos concentramos en lo cotidiano y no recordamos las cosas más importantes, cuando pensamos que todo es simple y evidente sin conocer las causas invisibles que moldearon nuestro presente, estamos atrapados en el Silencio, la Oscuridad y el Vacío.


Esto es una reconciliación conmigo misma, un homenaje a la niña que fui, un compromiso con la mujer que soy y un testimonio de una vida que ha sido compleja pero no está perdida. Es la bitácora de un largo viaje lleno de desafíos y de aprendizajes, un viaje que quiero compartir solo por si acaso alguien más ha recorrido los mismos caminos que yo y necesita pistas para encontrar el rumbo, y salir del laberinto.


Llegaste hasta aquí, tal vez sea el destino. Tal vez haya algo dentro de ti, en tu vida, que necesita ser repasado, explorado y procesado. Solo tal vez también has vivido en el Silencio, has experimentado la Oscuridad y has creído que no hay razón más allá del Vacío. Quizás el Universo o la vida, o alguna fuerza superior te está dando la oportunidad de cambiar patrones, romper silencios y encender chispas de luz en la oscuridad, logrando escuchar y ver todo aquello que nos ha condicionado durante años y que se esconde en el espacio infinito de nuestro inconsciente que siempre creímos vacío

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